Pensamiento, presente y realidad

Pensamiento

Debemos dejar de creer que el pensamiento es quien crea, determina y concluye nuestra realidad. Por los resultados obtenidos vemos que el pensamiento no es una herramienta fiable para salir de la miseria en que la humanidad se encuentra: miseria económica, social, de valores y de educación

Existen tantas creencias y verdades por separado propuestas por el pensamiento que éste acabo dividiendo y enfrentando al ser humano contra él mismo. El pensamiento se convirtió en un aliado del tiempo, se ligo a él para tener permanencia mediante el revivir el pasado y ansiar el futuro. Esta bomba de tiempo nos ha quitado la serenidad y la paz llevándonos al miedo, la lucha, el dolor y la separación.

Una posición bien egocéntrica es ponernos a pensar sobre los hechos, acerca de cómo cambiarlos o el por qué suceden. La actividad de pensar debe aquietarse para que el dolor y el miedo terminen ya que éste tiene su función en si mismo debemos trascenderlo dejando de pensar tanto en lo que queremos o deseamos y ocuparnos en dar un paso más allá del ensimismamiento en el que la mente nos atrapa

Una manera profunda de trascender a nosotros mismos no es teniendo pensamientos nuevos y bonitos es más bien no tener necesidad de pensar ya que en esto reside la verdadera práctica espiritual . La CONSCIENCIA no está en los pensamientos sino más allá de ellos.

Debemos cambiar el pensar por el ver y solo puedo ver en el momento presente donde se constituye la realidad, en un proceso de atención profunda. En ese momento me daré cuenta que la vida no es algo que yo fabrico con la mente sino «algo que me sucede» independiente de si la mente lo acepta o no.

Presente

El momento presente es un instante de atención y de observación donde el pensamiento no cuenta para la acción, esto significa sencillez, entrega y serenidad.

El portal del momento presente, no es algo personal ni está determinado por mis deseos o por méritos individuales tampoco por mis pensamientos, es más, se abre es en ausencia de la mente; es un entrar hacia otras formas de vida que ya están definidas en el Universo, acceder a una nueva dimensión.

Cuando nos sentimos incompletos hay muchos planes y muchos deseos por realizar ante lo que el pensamiento se torna en invasor pues está ligado al tiempo y por ende al sufrimiento. En cambio el sentirnos completos nos lleva a no necesitar el pensamiento y cuando tenemos la capacidad de no pensar ante lo que sucede es porque hemos trascendido el tiempo

Realidad

Es en la simplicidad del momento presente, cuando el pensamiento no opera, que vemos la realidad

El Ser Humano está accediendo a una nueva y desconocida forma de vida y de realidad por la caída de su condición mayoritariamente mental y el surgimiento de la CONSCIENCIA, el descubrimiento de su DIOS interno que lo hace consciente de su Ser Divino.

Ese DIOS que de niños imaginábamos como alguien externo a nosotros y como tal nos enseñaron a adorarlo y hoy como adultos aún así lo vivimos. Era necesario ponerlo afuera para relacionarnos con él y así saber que existía, fue perfecto para poder verlo y reconocerlo. Es como si tu quisieras ver tu mano y la pusieras encima de tus ojos, no la ves; pero si la retiras a una distancia prudente la puedes ver. Así con nuestro Ser, debemos sacarlo a lo externo, al mundo de la forma para poder verlo y reconocerlo.

Somos creadores pero no desde el libre albedrío que es de la mente; no desde la dualidad, que elige lo bueno y lo malo porque ahí se está excluyendo de la totalidad alguna de sus partes. Sólo puedo crear cuando soy libre y es que entre más CONSCIENTE SOMOS, menos necesidad tenemos de elegir ya que estamos abiertos a las indicaciones del Universo y así participamos como creadores de éste mundo de la forma. Cuando esto sucede  la transformación es inminente.

Tal transformación produce en nosotros la energía necesaria para vivir la realidad en plenitud, sin desear cambiarla ya que nosotros la hemos creado para la satisfacción de nuestras necesidades.