La importancia de salir de la ilusión del ego

Algunos hermanos me han escrito, preguntándome si podemos crear, pues dicen que si he comentado en algunas oportunidades, que el libre albedrío no existe ¿qué pasa entonces con la creación?

Si, por supuesto que somos creadores, siempre lo hemos sido, hemos creado éste mundo dual, hemos creado cada circunstancia de nuestra vida. Lo que debemos comprender es que la creación, es una necesidad de la consciencia, no una equivocación o acierto del ego que por sí mismo jamás ha creado nada.

Así que ese libre albedrío que le hemos atribuido al ego, es mera ilusión, así no funciona la creación; el libre albedrío solo funciona en la elección que hagas de cómo sentirte en una experiencia que la vida te dé.
El ego se expresa a través del pensamiento; pero aún el ego y el pensamiento, es una creación de la consciencia misma. El ego ha sido creado para manifestar la necesidad de la consciencia que se está experimentando a sí misma.

En el mundo dual hemos catalogado, lo que no nos gusta como malo, o equivocado, o como bueno y acertado, y ésta es otra de las ilusiones de la mente.

Aún no se ha comprendido que significa la dualidad, se cree, que la dualidad tiene que ver con separar, y separar es creer; y no con lo que és, con experimentar

Déjame mostrarte otro retrato de Adán; Adán no es el hombre que desobedeció y peco; Adán es el Dios, que estando en el paraíso como partícula Divina quiso experimentarse como humano; ¿pero como hacerlo sin un semejante a él? Necesitaba verse; así que en simbiosis interior se dividió en dos partículas y se pudo ver; se separo de Sí, se formó en dos, formó su opuesto a quien llamo eva y construyo con ella el mundo de la forma dual, para la experiencia de estar dividido en dos. “Y comieron del fruto del conocimiento del bien y del mal”

La historia de Adán en el paraíso, no es la historia del castigo del hombre, es donde se inicia, LA HISTORIA DE DIOS HECHO HOMBRE. Es tu historia y la mía. Ningún otro Dios existió en ese paraíso que castigara, Adán es el Dios que necesitó, EXPERIMENTARSE EN LO HUMANO y desde entonces ha creado todo lo que ha necesitado para su experiencia.

Tal como el Adán que tu y yo somos, creando nuestra propia experiencia, QUE NO ES MÁS QUE NUESTRA PROPIA NECESIDAD DE HACERNOS HUMANOS Y PODER VER DESDE ALLÍ AL DIOS QUE SOMOS.

¿Quien ha creado siempre?, el Adán Divino, el Dios que soy, creando nuestra propia necesidad, el observador moviendo cada partícula, la materia comportándose de acuerdo a la necesidad del observador.

Vivimos en dos dimensiones, la que crea en el campo de la no forma y el yo que ejecuta en el campo de la forma.

¿Por qué entonces tanta culpa para nosotros o para otros? ¿Por qué sentirnos tan mal con el supuesto mal? ¿Acaso no es porque la cultura, nos ha dicho que cuando creas lo bueno, eres un buen humano y cuando creas lo malo eres un mal humano? Este es el juego que ha traído tanto dolor y miedo, el creer que “lo malo es malo y lo bueno es bueno y que quien está en un bando merece atributos y aplausos y el que está en el otro bando desprecio y rechazo” no hemos comprendido que ambos estados nos permiten ser totales.

¿Hemos creado a través del ego? Si por supuesto, pero no es el ego el creador, el ego solo es el puente, para realizar mi propia necesidad. No deberíamos despreciar al ego como si fuera el gran equivocado, ésta también es otra ilusión de la mente, el ego solamente cumple con lo que debe cumplir.

Hermanitos, el juego como dicen ahora, el juego de la mátrix es ése, hacernos sentir culpables o temerosos o merecedores o satisfechos de lo bueno y de lo malo a través de las creencias que a fuerza de repetirlas se nos volvieron verdades y que hoy en día se desbaratan, cómo se desbarata y se cae todo lo que ha sido de la mente, ahora esto se desmorona ante la comprensión de habernos reconocido como seres Divinos.

Soy creador porque siempre y por siempre en mi condición divina he creado lo que he necesitado para volver a la fuente, al uno, al Adán Divino que soy.

“La leyenda del paraíso de Adán, debemos reconocerla, como nuestra propia historia en el reconocimiento del UNO.

Cuando de los dos hagáis uno, entrareis (nuevamente) al paraíso”
Desde mi ser interior – Lilananda-

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